jueves, 8 de agosto de 2019

A la niña que se cayó el espejo.

Si estás desencantada con la vida
muerde una manzana y cultiva pistolas.

Vuélvete artesana del instante del fuego 
en la madera y su acabado en sal.
Siempre que a la luz se le haga tarde
presencia el guiño de las persianas.
Vuelca la caricia del murciélago
al lado izquierdo de su cama.
Vocaliza el insomnio del escorpión
cuando la escarcha ya se haya extinguido.

Todo en lo que creo
tiene una esquina doblada de la hoja,
las plumas de los sombreros
en su estado más salvaje,
el baile de los pies para el saxofón
en una esquina verde,
una hoja doblada.

Nací con días ya cumplidos.
Entré en peluquerías
para salir siendo geisha
para que no me volvieran a llenar
el pelo de cuchillos
para romper el rigor del espejo.

En la contemplación del insecto
nuestra trampa es el cristal.

Paloma Santisteban

No hay comentarios:

Publicar un comentario